sábado, noviembre 07, 2009

Perdemos por paliza.




Para las personas que sistemáticamente odiamos las altas temperaturas, al menos en la ciudad, pocas cosas son más gratificantes que las lluvias que aplacan esos calores infernales y nos dan algunas horas de vida un poco más potables.


Sin embargo, otra vez nos damos cuenta que el ideal no existe y que la naturaleza nos cobra MUY caro el recreo climático. ¿Cómo?. Nos manda una horda de mosquitos para que lisa y llanamente nos cague la vida.


Haciendo un paralelo con las artes bélicas, podemos decir que los mosquitos son sin lugar a dudas las armas más versátiles con las que cuenta la naturaleza, son como la fuerza de elite, entrenadas en varias acciones en contra de nuestra sanidad física y mental.

Lo primero que vale destacar de estos poco simpáticos bichitos es que se alimentan de nosotros. Nos chupan la sangre de manera literal y la usan de combustible para seguir chupándonos la sangre que a su vez van a seguir usando de combustible para volver a chuparnos la sangre que nuevamente van a usar como... En fin. Creo que queda clara la idea y el papel de YPFs a escala que jugamos dentro de este círculo vicioso.

De la poco afortunada costumbre que tienen los mosquitos de alimentarse con nuestra sangre salen dos caminos a recorrer.

A - Para poder tomarse nuestra sangre, los mosquitos nos pican y no les alcanza con que la picadura sea ya de por sí molesta al momento de producirse, sino que encima nos queda una roncha que pide a gritos que la rasquemos. Y eso no es todo, algunos mosquitos van más allá y nos pican en lugares donde no llegamos a rascarnos, como son ciertas partes de la espalda imposibles de alcanzar para personas con elongación normal, o bien, nos pican en lugares donde sí llegamos, pero donde no está muy bien visto rascarse, leasé en el culo o en la zona púbica. Sí, no levanten una ceja porque existen casos registrados de personas picadas donde pocas veces les da el sol.


B - Como si fuera poco, encima de chuparnos la sangre y dejarnos una hermosa picadura que debemos rascar a cada rato, si no les caemos bien, los mosquitos nos pueden dejar una linda enfermedad para que nos entretengamos. La vedette de la temporada es sin dudas el Dengue, pero también podemos tener la suerte de ganarnos una de estas y quedar culo para arriba antes de darnos cuenta:

* Fiebre amarilla.

* Malaria (paludismo).

* Encefalitis arboviral.
* Fiebre de Rift Valley.

* Fiebre chicungunya. (Juro que no inventé ese nombre)
* Virus mayaro.

* Enfermedad de Barmah.

* Enfermedad de Ross River.


Entonces, recapitulando. Los mosquitos nos chupan la sangre, nos dejan ronchas y tienen un arsenal de armas biológicas listas para liquidarnos.


Sin embargo, existe un factor más que los convierte en la peor amenaza que haya conocido la humanidad. Todas las enfermedades que nos puedan transmitir (¡¡combinadas!!) son un juego de niños en comparación con su accionar más nocivo. Grafiquemos la escena mentalmente.

Luego de un arduo día de trabajo, de haber soportado un calor de la hostia, nos dignamos a descansar. Nos acostamos, apagamos la luz del velador, apoyamos la cabeza en la almohada, cerramos los ojos y nos sumergimos en esa profunda paz oscura hasta que escuchamos un "¡¡Tsssssssssssssssssssssssssssssssss!!" al lado de nuestra oreja. No. No puede ser. No les alcanza con chuparnos la sangre, con dejarnos picaduras y con transmitirnos enfermedades. ¡¡¡Tampoco nos dejan dormir!!!. Entonces prendemos la luz y nos levantamos de un salto casi en un solo movimiento para ver donde está ese turro que no quiere dejarnos soñar pero nada, como si se tratara de un avión caza furtivo, desaparece y no es posible localizarlo. Y ya agotados de una vida que nos hace siempre perdedores ante cualquier otro ente biológico no humano (mosquitos, tiburones, leones, marcianos, peronistas, etc), nos volvemos a acostar esperando que un derrame cerebral o un paro cardíaco haya matado a nuestro agresor. Pero no, una vez más, justo cuando nos estamos por quedar dormidos se lanza en picada contra nuestra oreja y se vuelve a escuchar el estruendoso "¡¡Tsssssssssssssssssssssssssssssssss!!". Y sí, con los huevos totalmente hinchados (y esta vez no por picaduras) decidimos sufrir el calor y taparnos toda la cabeza con tal de no escucharlo más.

Como vemos, es prácticamente imposible ganar esta guerra. El entrenamiento, el equipamiento y el arsenal que poseen los mosquitos es superior al nuestro se lo mire por donde se lo mire. Solo podemos cruzar los dedos para que sean piadosos y nos torturen lo menos posible.


Para cerrar, quiero quedarme con un pensamiento que vengo trabajando desde el mismo día en que decidí escribir sobre los mosquitos.


Gastamos fortunas en un sin número de productos para repelerlos o matarlos que no sirven para nada y, los mosquitos que nos "atacan" a nosotros son las hembras, porque de hecho, los machos comen frutas.

Ahora, el pensamiento es el siguiente:
"Hembras que nos hacen gastar fortunas pero que nos rompen soberanamente los huevos de mil maneras". ¿No les suena a alguna otra especie? Porque a mi sí.


Luispa.