El verano en Capital Federal nos trae cada año un panorama calcado que consiste en calles semi desiertas, un calor de la hostia y una dificultad de + 10000 para pedir helado a domicilio...
Luego de marcar el 0800 - Freddo - Munchis - Saverio - Persicco (Tache los que no correspodan) nos dejan esperando en línea durante algunos minutos al ritmo de esas músicas de mierda de espera que no sólo te ponen de mal humor sino que te hacen olvidar los gustos que estabas por encargar...
Una vez que nos atienden, lo primero que se escucha es algo como esto "¿PersconasnochsblaMARIANAlopdoyudar?", lo que en nuestro idioma significa "¿Persicco muy buenas noches, habla Mariana, en qué lo puedo ayudar?", pero tranquilos, al cuarto o quinto llamado que hacemos a la heladería, nuestros oídos se adaptan al nuevo dialecto...
Bárbaro, ya estamos en contacto con el ser humano responsable de anotar nuestro pedido... En este momento es cuando desearíamos que todas las heladerías tengan la misma variedad de gustos, porque nunca falta el "Mmmno, crema flan no vendemos"... Puta madre, una hora esperando y un master en el idioma de las chicas de la heladería para que NO tengan crema flan... Imperdonable...
Tras haber hecho el pedido, la ahora entendible voz del otro lado del teléfono nos comunica que la demora en la entrega es de 40 minutos a una hora aproximadamente... Juro que si no supiera como trabaja una heladería, pensaría que los gustos los hacen por encargo en el momento en el que se piden, porque para tardar UNA HORA... Todo sea por apalear el infernal clima de Capital...
Ok, ya nos comunicamos con la heladería, aprendimos a entender a los seres que habitan en ella, hicimos nuestro pedido y sabemos que va a llegar más cerca de mañana que de hoy... ¿Qué falta? El precio, por supuesto... El nombre "heladería" en la Argentina se refiere al local que produce cremas heladas y las vende al público, aunque en realidad, los que nos quedamos helados somos nosotros, los compradores en el momento en que nos dicen el precio del mísero kilo... "¡¿Cuánto?!" Es la primera reacción ante el bochornoso precio de los helados... Y no es para menos, con esa plata contrato a Narda Lepes para que me haga un helado de algas... ¡Chorros!
Por último, la voz del teléfono nos pregunta con cuánto pensamos abonar la orden... ¿Alguien sabe acaso de qué denominación son los billetes que tiene en este momento en su billetera? Porque yo no tengo la más puta idea y siempre termino diciendo "Pago con 50, para encontrarme o bien con el cambio justo o bien con un billete de 100, pero NUNCA con uno de 50 y encima, el flaco que te trae el pedido en la moto, tiene tanto cambio que tranquilamente podría irse a comprar un Mini Cooper, pero bueno, ellos te preguntan igual con cuánto pagas, por ahi de metidos que son unicamente...
Bien, ya tenemos el helado en casa que no es poca cosa despues de todo lo que tuvimos que sortear... Buscamos el mejor sillon, ese en que el almohadon ya tiene esa forma que lo hace cómodo, ponemos los pies arriba de la mesa y abrimos nuestro pote de telgopor para entrarle a ese bendito helado...
"¡¡¡¡¡HIJOS DE PUTA, ME MANDARON OTRO SABOR!!!!!"
Y pensar que alguna vez bastó con decir "¿Me das un palito de agua por favor?"
Luispa.
1 comentario:
yo lo hago por internet, soy re progre. me olvido de todo, y le pago con ticket canasta. para algo sirven despues de todo, para olvidarte de lo caro q son los helados de mierda.
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